Viejos fantasmas - Nico
Todavía no podía creer el encuentro que había tenido con Roma. Creyó que no era posible tener algo tan intenso, mágico y sano con alguien de nuevo. El tema era que la última vez creyó que era sano y todo salió peor que mal.
Era por eso que Nico había activado todos sus métodos de defensa, de manera consciente e inconsciente, y se había puesto en una postura que a Roma le dolía, aunque no fuera la intención de Nico.
Se puso en plan chulito (casi siempre de la boca para afuera, porque con acciones lo único que hacía era demostrar compromiso para ese nuevo vínculo que luchaba por nacer), hacía comentarios del estilo “el amor no existe”, “no estoy para nada serio”, “no quiero pareja porque me da flojera tener conversaciones serias” y todo tipo de frases que chocaban mucho con la imagen que realmente daba. Era todo un camuflaje para el inmenso miedo e inseguridad que sentía por salir herido nuevamente.
En lugar de ver qué a Roma le pasaba lo mismo y ponerse de acuerdo en ayudarse, se puso como en su “contra” y eso estaba haciendo que todo se trabara.
Continuará…
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