El destino
Andaban sin buscarse.
Roma siguió varios días más pensando en “el Pela” hasta que su rutina continuó y se le fue yendo de la cabeza.
Hasta que un día iba caminando por la calle con una amiga y le pareció verlo sentado en un chino tomándose una caña solo. Se paró en seco y se tapó la boca. La amiga la miró y le dijo “¿qué te pasa boluda? Me asustaste” a lo que Roma respondió “ahí está este chico del que te hablé, no puedo creerlo. Es RE el destino venir a encontrármelo random acá. La Puta madre, que nervios, estoy horrible encima. ¿Qué hago?” Y la amiga la miró con una sonrisa de costado y le dijo “déjate de joder Roma, sos hermosa y ésta es tu oportunidad para hablar un poco más tranquilos, ya que no estás en el trabajo. Anda, salúdalo y tómate una caña con él, anímate”.
Roma se quedó mirando a su amiga dubitativa, a ella nunca le costaba encarar ese tipo de situaciones, siempre iba al frente y súper segura de sí misma. No sabía qué estaba pasando en ese momento que le costaba tanto activar.
Pero se dijo a sí misma que la vida era una sola y que como muy grave el Pela la iba a cortar menos diez y punto, a otra cosa mariposa, que tampoco es que había tanta historia ahí.. o si.
Así que miró a su amiga, le dio un beso despidiéndose, respiro profundo y encaró para donde estaba Nico.
Escucho de fondo que su amiga le pedía que le contara todo con lujo de detalles después, se rió.
Cuando llego a la mesa, el Pela estaba de espalda y Roma le dio dos golpecitos suaves en el hombro y contuvo el aire.
Continuará…

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