Las palabras como puentes

 Cuando estuvieron los dos metidos en la cama se miraron, Roma fue quien rompió el silencio y con un nudo en la garganta le dijo “qué pasó hoy?”. Cuando terminó de preguntarlo, tragó saliva ruidosamente por el miedo a la respuesta, el corazón le latía a mil.

Nico la miró y le dijo “por esperarte mientras ibas al baño no pude despedirme d mis amigos y quería despedirme. Y me generas conflicto haber hecho eso cuando en realidad lo que quería era hacer otra cosa. Me hace acordar a mi anterior relación que si no hacía lo que ella quería, se pudría todo”.

Roma lo miró sorprendida, no esperaba esa respuesta. A lo que le dijo “Nico, yo no te pedí nada. Vos no deberías hacer nunca algo que no queres. Te entiendo, pero eso es tu pasado, es tu ex, y yo no soy ella”.

Nico iba a refutar, a decir algo más a modo de excusarse, pero respiro, la miró y le dijo “tenes razón, yo me equivoqué y lo descargué con vos, todavía no sé bien cómo manejar la situación y salto a la defensiva ante cualquier cosita”.

Roma, conciliadora y mucho más tranquila por el avance que habían tenido gracias a esa conversación le dijo “no te preocupes, juntos vamos a ir avanzando. Pero lo importante es que hablemos, siempre. Prioricemos nuestra comunicación para poder estar en sintonía” a lo que Nico respondió con un cariñoso beso que fue subiendo de tono y terminó en otro encuentro que quedará sin dudas para el recuerdo.


Continuará…

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