La cruda realidad

 


Todas esas sensaciones habían sido acertadas y predijeron lo que Roma tanto temía. Su vínculo no se estaba terminando pero Nico le decía que no estaba listo para formalizar la relación, le estaba dando a entender que no estaban en el mismo punto. 

A pesar de eso, él le juro y perjuró que quería que siguieran juntos y que quería fluir y ver hacia dónde iban.

Roma se oculto el resto del viaje de regreso en un mutismo helado, haciéndose mil preguntas en su interior, secándose las lágrimas intentando que Nico no viera que lloraba y que su corazón se había roto un poco con esa respuesta.

Pero lo que ella no sabía es que Nico no había sido 100% honesto con ella…

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