Escapada de amor
Era pleno verano, los chicos llevaban un par de meses viéndose cada tanto y Nico le propuso una escapada a Cadaques, un día, para disfrutar la playita.
Roma casi se muere de la emoción, estaba acostumbrada a ser la que proponía planes y este tipo de sorpresas la enamoraban profundamente. Nico se encargó de absolutamente todo y así partieron hacia la playa.
Pasaron por el supermercado para comprar todo lo que podrían llegar a necesitar y al llegar al lugar, buscaron estacionamiento cerca de una calita que prometía. Se acomodaron con todas sus cosas y se recostaron, se miraron y sonrieron. Ese momento era un sueño, era de esos en los que Roma frenaba, respiraba profundo y agradecía a la vida por estar viviendo algo tan hermoso.
Transcurrió la tarde entre vermut, zambullidas en el mar y arrumacos. Ahí, adelante de todo el mundo, nada les importaba, estaban en su burbuja de amor, chinos de felicidad y con los mofletes colorados por el sol.
Cuando anochecía se fueron s una parte más reservada por unas piedras y se amaron, profundamente, intensamente y sin preocuparse por nada más, solo ellos existían en ese momento.
Cuando ya había caído el sol decidieron pegar la vuelta, guardaron todo en el auto y emprendieron el regreso. En medio del camino, entre un tema y otro que cantaban, a Roma se le ocurre preguntarle en qué estadio de la relación estaban… se arrepintió instantáneamente al percibir cómo cambiaba la energía de Nico. Roma miró al frente y subió los pies al asiento, preguntándose porqué había hecho esa pregunta de la que ahora temía escuchar la respuesta.
Nico la miró con aire serio, respiro profundo y…
Continuará…
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