Algo nuevo está naciendo


 Una semana había pasado desde aquel episodio con “el Pela”, como Roma le decía al chico que la había encontrado bailando en su trabajo. Le había contado a una de sus mejores amigas de Argentina para reírse un rato pero sin darle mayor importancia.

Los días se sucedieron y ella lo olvido, mientras seguía con la mente enfocada en una Expo de diseñadores argentinos en Barcelona de la que iba a participar y la tenía concentradísima con toda la energía puesta allí.

Fue un lunes que llegó al trabajo y Jose, su compañera del turno de la mañana, los lunes trabajaba a la tarde, le dijo “pasó un chico hoy preguntando por ‘la bailarina’, no entendía nada yo jaja pero después me dijo que se refería a vos” y Roma la miró con cara de sorpresa y le dijo “¿era un chico pelado?”. Roma estaba realmente sorprendida, no se lo esperaba. Y debió reconocer que le generó un cosquilleo extraño en la panza saber que el chico con el que se había reído la semana pasada había ido a buscarla.

“¿Qué le dijiste vos?” Le preguntó Roma a Jose, a lo que ella le contestó “le dije que hoy venías a la tarde pero que mañana ya entrabas a la mañana, ¿estuve mal?” Preguntó de repente cayendo en que quizás no había sido lo más conveniente revelarle los horarios de su compañera sin su permiso. “Tranquila amiga, no pasa nada. Ni siquiera creo que vuelva realmente, debe haber pasado de casualidad por acá y se acordó pero nada más.” Y no pudo ocultar una mini sonrisa de ilusión que se le escapó y que a Jose no le pasó inadvertida. “Boluda, ¡te gusta este chico! Jajajaj te agarreeeee, mira esa sonrisa”, dijo Jose en un grito que hizo que un par de clientes se dieran vuelta. Roma, muerta de vergüenza, de esa que no solía tener, y e repente sintiendo calor en la cara la miró y mientras se abanicaba la cara le dijo “shhhhh, te podes callar loca ¿qué decís?, cómo me va a gustar si lo vi una sola vez en la vida”. Jose la miró, se mordió el labio de abajo como diciendo “andá, no te cree nadie” y se fue al depósito a cambiarse, porque ya se iba.

Roma se quedó todo el turno pensando en “el Pela” y su visita por el lugar pero buscando todo tipo de explicaciones a su aparición por allí e intentando convencerse de que seguro fue de casualidad y que nada tenía que ver con querer verla.

Continuará…

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